Superior

944366_474362705973462_1752830951_n

Un bebé y una mamá en eclipse lunar

Hola liantes y liantas: 
El tiempo pasa muy rápido cuando se tiene un bebé. Tan rápido que no te das cuenta de que la última vez que te depilaste aún no había salido la última versión de la Venus o aún se hacía la cera con miel y azúcar. Vamos, que no sabes ni como ha sido posible que tu pareja aún te considerara persona en lugar de especie protegida.

El caso es entender que todo es una etapa, caótica, pero una etapa. Intensa, arriesgada, abrumadora, asfixiante, dura… pero también enriquecedora, tierna, plena, pura y esencial. En definitiva, es una etapa única. Pero al principio te sientes una bola deforme con patas, tu cuerpo está raro, tu pelo, tus uñas, tu piel. En mi caso, el pelo empezó a caerse y ningún peinado me quedaba bien, por lo tanto sumándole todas las características apuntadas, el resultado era desalentador cada vez que quería ponerme mona para salir a la calle. Y la gente dirá, es normal… hay que vivirlo. Sí, sí… vivir, lo tuve que vivir, ¡qué remedio! Afortunadamente tuve personas a mi alrededor que siempre me recordaban que estaba preciosa, y aunque sentía que no era cierto, oírlo no me venía nada mal. 
El caso es que con el tiempo, poco a poco, volví a ser lo que consideraba que era yo. Me llené de valor y me puse a dieta e hice ejercicio. Poco a poco fui activando una parte de mí que estaba muy dormida y mi hija me dio tregua suficiente para poder entre otras cosas, desarrollar mi parte creativa, que es lo que me permite hablarle a ustedes en este momento. Pude escribir, reflexionar, respirar pausada… 
Bueno, que me desvío, el día que empecé en el gimnasio creí que no había un mañana. Me puse mi leggin más apretado y salí a la jungla de los musculitos a darlo todo. En el horario vi que había una clase de Zumba y decidí que ese iba a ser mi canal para aliviar tensiones y eliminar el estrés. Pierna arriba, perreo, bachata, giro, palmada, a la izquierda, a la derecha, sudor, sudor y sudor. Cuando miré el reloj asfixiada, pensaba que ya quedaba poquito para terminar, pero inquieta descubrí que tan sólo llevaba brincando quince minutos de los sesenta que duraba la clase. ¡Vaya deportista! 
Ahora mismo me siento menos eclipsada por mi bebé, y sé que hay mil opiniones y muchas dirán: tener un hijo es dedicarle tu ser al 100%. Pero en mi caso, y sólo es mi opinión, la maternidad va más allá de ser mamá. Es sentirte mujer y realizada, allá con lo que tú necesites. Para mí es muy necesario alcanzar aquella mujer que era antes del embarazo, con menos plancha del pelo y secador, pero realizada. Así hoy, al fin, me atrevo poco a poco y después de muchos meses con la mente centrada en mi pequeña aventurera, consigo volver a ponerme mi ropa, peinar mi pelo, depilarme y hacerme la raya en el ojo. Incluso tengo tiempo de buscar lencería, por internet en www.lenceriaencasa.es que me lo ponen muy fácil con tanta variedad, y comprar modelitos para sentirme más sexy. 
En definitiva mis liantas, todo eclipse termina y vuelve a resplandecer la luna. Y en mi caso es una maravilla que esté pasando, eso sí, con voluntad, esfuerzo y sin desatender a mi mayor prioridad, mi preciosa aventurera. Porque no es fácil acordarse de una misma cuando tienes la mente y el cuerpo tan ocupados. Ser madre, trabajar, hacer la casa, salir a pasear, atender recados, ir al gimnasio, cuidar tu vida social y un largo etcétera. Pero aunque duro es el camino, más intensa será la recompensa. 
Hasta otros líos 😉

, , , , , , , , , ,

No comments yet.

Deja un comentario