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Enfermedades de transmisión sexual

¡Hola liant@s!

 En esta entrada vamos a hablar de algo que no es muy agradable pero es muy constante en la sociedad sexualmente activa: LAS ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL (E.T.S.)
Las ETS están ahí fuera a nuestra merced sobre todo si tenemos sexo no seguro. Las consultas están llenas de personas que se han contagiado de gonorrea, herpes, papiloma… y no para de propagarse porque en la cabeza de todos sólo aparece una idea: a mí no me va a tocar. Les aseguro que esa idea es completamente errónea, y es por ello que las posibilidades de adquirir una E.T.S. son mucho más numerosas de lo que pensamos. 

Les propongo hacer un ejercicio. Imagina que una persona tiene una enfermedad de transmisión. Esa persona mantiene relaciones sexuales con cuatro individuos, de esos cuatro, tres no han usado métodos anticonceptivos. Esos tres mantienen relaciones con dos personas cada una y sólo dos han practicado sexo seguro. Por lo tanto, una sola persona ha podido contagiar a siete personas. Y así no para de crecer. La conclusión es que una ETS puede llegar a nosotros de manera muy fácil y las medidas que tenemos que tomar deben de ser constantes en todas nuestras relaciones.

Son muchos los motivos por los que una persona contrae una enfermedad de transmisión sexual, pero entre otras se encuentran:

  • Por una vez no pasa nada. Gran error y también muy frecuente.
    Las enfermedades de transmisión sexual se contagian a través del
    contacto, así que con una vez, es suficiente.
  • La pasión me hace perder la cabeza. Pues que no te haga
    perder la salud. Por un ratito de placer no podemos perder lo más
    preciado que tenemos, nuestro estado de salud. No hay pasión tan intensa
    que nos haga olvidar lo fundamental, así que no pongas excusas y
    protégete.
  • La otra persona pone algún impedimento, no le gusta el preservativo.
    Si esto sucede será mejor que frenes el acto y si es necesario no lo
    vuelvas a retomar. El placer de otro jamás es más importante que tu
    salud.

  • Conozco a esa persona de hace tiempo, me cae muy bien. Son muchas las ocasiones en las que cuando se conoce a la persona, se relaja la alerta y pensamos que el otro o la otra no tendrá ninguna ETS porque es conocida y nos lo habría dicho. Nada más lejos de la realidad, esa persona podría tener una enfermedad venérea y ni siquiera saberlo.
  • Es una persona muy arreglada y limpia, ¿cómo va a tener una enfermedad de transmisión sexual?. Otro estereotipo ridículo es relacionar la limpieza y la buena apariencia de la persona con la posibilidad de tener una ETS. No tiene nada que ver una cosa con la otra, pues las enfermedades de origen sexual se producen a través de la práctica sexual y no por los hábitos de limpieza o imagen.
  • Es mi pareja estable. Esta práctica también es muy frecuente, pensamos que por tener una pareja se eliminan las posibilidades de contagio. Pero debemos de pensar en las posibilidades de que nuestra pareja nos sea infiel y en esas relaciones practique sexo No seguro. Por otro lado, puede ser que la persona con quien estamos tenga la enfermedad desde antes de estar contigo y contagiártela.

ETS más frecuentes.

CLAMIDIA

Es la enfermedad bacteriológica más común. Se transmite a través del
sexo vaginal, anal y oral. También al compartir juguetes sexuales o de
la madre al hijo durante el embarazo o el parto.

Se cura con un antibiótico y la mejor prevención es el preservativo.
Se la conoce como “la infección silenciosa” pues en la mayoría de los
casos no manifiesta síntomas. Puede infectar la células del cuello del
útero, la uretra, el recto y, a veces, la garganta y los ojos.

Si no se detecta a tiempo puede provocar la enfermedad inflamatoria
pélvica (EIP), cuyas consecuencias son el dolor pélvico crónico y
esterilidad.

En las mujeres, los síntomas son flujo abundante, sangrado anormal
entre los períodos menstruales o durante el acto sexual, dolor al tener
relaciones o al orinar y en la parte baja del abdomen.

En los hombres se manifiesta con un líquido blancuzco que sale de la uretra y dolor al orinar o en los testículos.

GONORREA O BLENORRAGIA

La gonorrea es una infección bacteriológica de transmisión sexual que
puede infectar la uretra, el cuello del útero, el recto, el ano y la
garganta, si se ha practicado sexo oral. Los síntomas normalmente
aparecen entre 1 y 14 días después de la relación sexual.

Es posible no tener síntomas, y los hombres suelen notarlos más que
las mujeres. Los síntomas pueden ser ardor al orinar, líquido blanco o
amarillo del pene, flujo vaginal amarillento e irritación o flujo del
ano.

Una infección de gonorrea durante un embarazo puede causar problemas
graves al bebé. Si una madre está infectada puede pasarle la gonorrea a
su bebé durante el parto.

Se cura fácilmente con antibióticos. Pero si no se trata, en la mujer
la gonorrea –así como la clamidia- se puede convertir en enfermedad
inflamatoria de la pelvis que puede impedirle tener hijos.

Si no se trata en los hombres, también puede dejarlos estériles.

SÍFILIS

Aunque se cura fácilmente con antibióticos o penicilina, causa miles
de muertes en todo el mundo. Se contagia por sexo oral, vaginal o anal,
por contacto con la piel de un infectado o al compartir juguetes
sexuales. También se puede transmitir en una transfusión de sangre. Se
lo puede contagiar la embarazada a su bebé, lo que se conoce como
sífilis congénita.

Los síntomas coinciden en hombres y mujeres pero pueden ser difíciles
de identificar –parecidos a los de la fiebre y la gripe- e incluso
imperceptibles.

En una primera etapa, dos o tres semanas después de que la bacteria
haya entrado en el cuerpo, aparecen unos chancros (lastimaduras),
generalmente indoloros. Si no se trata durante mucho tiempo, la sífilis
puede provocar graves daños al corazón, el cerebro, los ojos y otros
órganos internos y provocar la muerte.

Se detecta con un exudado o análisis de sangre y observación de la zona genital.

La sífilis aumenta notablemente el riesgo de contraer el virus del sida.

HERPES GENITAL

El herpes genital es un virus similar al del herpes que aparece en la
boca y se transmite por vía sexual. También puede trasladarse a la boca
durante el sexo oral.

A veces los síntomas aparecen mucho tiempo después de al infección, incluso años.

El virus produce unas dolorosas úlceras alrededor de la vagina y en
el pene. Al igual que el herpes labial, una vez que el virus entra al
cuerpo permanece ahí durante toda la vida, así que las úlceras pueden
reaparecer.

Actualmente hay antibióticos que combaten el virus y lo controlan, pero no existe una cura.

En el caso de las embarazadas, representa un riesgo para el bebé, por
lo tanto es necesario consultar al médico en caso de haber tenido
herpes.

VIH/SIDA

El Virus de la Immunodeficiencia Humana (VIH) infecta a las células
del sistema inmunológico y las destruye, reduciendo la capacidad del
cuerpo para protegerse de otras infecciones y del cáncer.

No hay cura: la persona queda infectada de por vida. Si empieza a
desarrollar infecciones o cáncer se considera que tiene Síndrome de
Inmunodeficiencia Adquirido, sida.

El VIH se transmite sólo a través del ingreso de sangre, semen,
fluidos vaginales o leche materna al cuerpo. Las dos maneras más
frecuentes de contagiarse es por sexo vaginal o anal sin condón o por
compartir jeringas o agujas infectadas. El virus puede pasar de madre a
bebé antes o durante el parto y al darle de mamar.

Otras vías de contagio son las transfusiones de sangre, el sexo oral y
en menor medida en el dentista o a través de besos, si ambas personas
tienen heridas en la boca.

Los síntomas no son inmediatos. La única forma de detectar el virus es por medio de un examen de sangre.

TRICONOMIASIS

Causada por el protozoo Trichomonas vaginalis, es una ETS muy común.
Casi siempre se transmite por contacto sexual. En las mujeres, infecta
las células de la vagina y la uretra (el orificio para orinar), en los
hombres las de la uretra.

Se transmite por sexo vaginal, compartir juguetes sexuales o de la embarazada al hijo.

Casi la mitad de las mujeres no presentan síntomas. Las molestias
pueden aparecer desde 3 a 21 días después de contraer el parásito. En
las mujeres, los síntomas son flujo blanco o de mal olor, picazón o
ardor en la vagina, dolor al orinar y/o al tener relaciones sexuales y
molestias abdominales.

En los hombres presenta líquido en la uretra, dolor o ardor al orinar
o inflamación del glande o el prepucio (menos común). Se detecta con un
hisopado y se cura con antibióticos. En el caso de embarazadas, mujeres
que dan de mamar o que toman píldora anticonceptiva, hay que consultar
al médico.

Para evitar nuevas infecciones, la pareja sexual debe tratarse también.

CONDILOMAS (HPV)

Los condilomas o verrugas genitales son sumamente comunes y
contagiosas, causadas por el virus del papiloma humano, VPH o HPV, por
sus siglas en inglés. Se transmite al mantener relaciones sexuales por
vía oral, genital o anal con un infectado aunque también puede
contraerse con simple contacto de piel a piel.

Se manifiesta en forma de verrugas localizadas en los genitales o el
ano. Sin atención médica, las verrugas crecen y toman una forma similar a
una coliflor.

En los hombres, las verrugas genitales se pueden observar
generalmente en la cabeza del pene. En las mujeres, algunos tipos de HPV
-hay más de 100- pueden llegar a producir cáncer del cuello del útero.
Los síntomas incluyen, además de las verrugas, malestar permanente en la
zona genital. Si una mujer embarazada tiene condilomas, su hijo puede
infectarse durante el parto.

El tratamiento de los condilomas suele ser rápido y sencillo. Se
aplican cremas o se extirpan las verrugas con calor, frío, láser o una
pequeña intervención quirúrgica.

CANDIDIASIS

Es causada por un hongo llamado Candida albicans que vive en la piel,
la boca y las áreas genitales. Generalmente se mantiene bajo control,
pero a veces crece y produce esta enfermedad.

El uso de ropa ajustada, como jeans o ropa interior de materiales
sintéticos que no favorecen la ventilación, el embarazo, la
quimioterapia, diabetes, VIH u otras enfermedades que afectan el sistema
inmunológico o el uso de productos que irriten la vagina, como jabones o
champúes aumentan el riesgo de Candidiasis.

El hongo puede contagiarse a través del sexo vaginal, anal u oral, por los dedos o por compartir juguetes sexuales.

Muchas veces no hay síntomas. El tratamiento es simple y consiste en
cremas, óvulos vaginales, pastillas o una combinación de los tres.

Si no se trata, generalmente se van solos, pues el cuerpo los combate
de manera natural, pero en el hombre pueden provocar inflamaciones de
la uretra.

LADILLAS

Las ladillas o piojos púbicos son unos molestos y pequeños parásitos
que se clavan en la piel para alimentarse de sangre. Viven en el vello
corporal, especialmente en el vello púbico, aunque también pueden
encontrarse en el vello de las axilas, la cara o el pecho. Los piojos
son de color amarillo-gris y usan sus pinzas para agarrarse a las hebras
de cabello.

Las ladillas se pasan fácilmente durante el sexo, pero también se
pueden pasar compartiendo ropa, toallas o ropa de cama con alguien que
las tiene. Las ladillas no pueden trasmitirse por medio de asientos de
inodoro o en piscinas.

Los síntomas son picazón e inflamación en la piel. A veces se pueden
ver los piojos y los huevos, y también puntos de sangre ya que los
bichos se alimentan de los vasos sanguíneos de la piel.

Se cura con champúes especiales. Deben lavarse las toallas y ropa de
cama y evitar tener relaciones sexuales hasta completar el tratamiento.

SARNA

Es una infección de la piel causada por un minúsculo parasito que
anida en la piel y deposita huevos. Se transmite fácilmente a través de
contacto físico cercano o sexual. Los niños también pueden contagiarse
si están cerca de alguien con sarna.

Los parásitos se alojan en la zona genital, las manos, entre los
dedos, en muñecas y codos, axilas, el abdomen, el pecho, alrededor de
los pezones en las mujeres, en los pies, los tobillos y las nalgas.

Los bichos sobreviven 72 horas lejos de la piel, por lo tanto pueden
estar presentes en la ropa, la cama y las toallas. Algunas personas no
perciben los síntomas, que pueden estar ausentes incluso hasta seis
semanas después de contraer el parásito.

Los síntomas son gran picazón – que a veces ocurre sólo de noche- irritación y lastimaduras por rascarse

El tratamiento es simple y consiste en aplicarse una loción o crema.
Todas las personas cercanas deben tratarse también, y hay que lavar con
agua bien caliente la ropa, sábanas y toallas.

 En las próximas entradas detallaré las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes. Veremos los síntomas, formas de contagio y tratamiento (siempre bajo prescripción médica)

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